jueves, 13 de agosto de 2026

La batería invisible: entendiendo el burnout autista más allá del cansancio

 

El impacto de sostener durante demasiado tiempo demandas sociales, sensoriales y emocionales que exceden tus recursos disponibles.

¿Te sientes agotado incluso después de descansar?

En redes sociales se ha vuelto común hablar de la "batería social" para explicar esa sensación de quedar sin energía después de conversar, asistir a clases, trabajar o participar en actividades con otras personas. Es una metáfora útil, pero para muchas personas autistas y neurodivergentes puede quedarse corta.

Algunas personas describen esta sensación como una batería social descargada. Sin embargo, para muchas personas autistas o neurodivergentes, el agotamiento puede ir mucho más allá de las interacciones sociales. Cuando las demandas sensoriales, emocionales y de adaptación superan los recursos disponibles durante períodos prolongados, puede aparecer lo que hoy conocemos como burnout autista.


A veces no se agota solamente la energía para socializar. También puede agotarse la capacidad de procesar estímulos, regular emociones, cambiar entre actividades, enfrentar imprevistos o responder a las demandas cotidianas.

Por eso, cuando hablamos de burnout autista, estamos hablando de algo mucho más complejo que sentirse cansado después de un día difícil.


¿Qué es el burnout autista?

El burnout autista es un estado de agotamiento profundo y prolongado que aparece cuando las demandas del entorno superan de forma sostenida los recursos disponibles de una persona autista.

No se trata simplemente de cansancio físico ni de estrés pasajero. Puede implicar una disminución temporal de habilidades que normalmente están disponibles, una menor tolerancia a los estímulos ambientales y una profunda sensación de agotamiento emocional, cognitivo y sensorial.

Muchas personas describen la experiencia como si todo aquello que antes podían sostener hubiera comenzado a requerir una cantidad de energía imposible de mantener.


¿Por qué ocurre el burnout autista?

No existe una única causa.

Generalmente aparece como resultado de la acumulación de múltiples demandas que, mantenidas en el tiempo, terminan superando la capacidad de adaptación de la persona.

Algunos factores frecuentes son:

Sobrecarga sensorial

Luces intensas, ruidos, olores, multitudes, interrupciones constantes o entornos impredecibles pueden exigir un enorme esfuerzo de procesamiento.

Lo que para algunas personas pasa desapercibido puede convertirse en una fuente permanente de desgaste para otras.

Camuflaje social

Muchas personas autistas aprenden a observar, imitar o modificar sus comportamientos para encajar mejor en las expectativas sociales.

Esto puede incluir:

  • Forzar contacto visual.
  • Reprimir movimientos autorregulatorios.
  • Ensayar conversaciones.
  • Ocultar dificultades.
  • Ajustar constantemente la manera de hablar o actuar.

Desde fuera puede parecer que todo marcha bien.

Por dentro, sin embargo, el esfuerzo puede ser enorme.

Exigencias académicas o laborales

Adaptarse a horarios rígidos, cambios frecuentes, trabajo en equipo, multitarea o ambientes poco amigables desde el punto de vista sensorial también puede aumentar significativamente la carga diaria.

Falta de apoyos

Cuando una persona debe resolver sola situaciones que podrían ser facilitadas mediante ajustes razonables, la utilización constante de recursos personales puede terminar acelerando el agotamiento.


¿Cómo reconocer las señales de burnout autista?

Cada persona lo experimenta de forma distinta, pero algunas señales frecuentes incluyen:

✅ Fatiga extrema.

✅ Mayor sensibilidad a sonidos, luces o texturas.

✅ Necesidad creciente de aislamiento.

✅ Dificultades para concentrarse.

✅ Problemas en funciones ejecutivas como organizarse o iniciar tareas.

✅ Menor capacidad para comunicarse.

✅ Crisis emocionales más frecuentes.

✅ Sensación de estar sobrepasado por actividades que antes eran manejables.

✅ Incremento de ansiedad o síntomas depresivos.

Una característica importante es que muchas personas describen una pérdida temporal de habilidades que normalmente podían utilizar sin dificultad.


¿Es lo mismo que el burnout laboral?

No.

El burnout laboral se relaciona principalmente con un exceso de demandas asociadas al trabajo.

El burnout autista puede incluir esas mismas exigencias, pero también incorpora factores que suelen pasar desapercibidos para otras personas, como la sobrecarga sensorial, el esfuerzo de adaptación constante y el camuflaje social.

Por supuesto, ambos pueden coexistir.

Una persona autista puede experimentar burnout laboral y burnout autista al mismo tiempo.


La batería social: ¿es realmente una batería sensorial?

La expresión "batería social" ayuda a explicar muchas experiencias cotidianas, pero quizás resulte más preciso hablar de una batería sensorial y regulatoria.

Cuando participamos en una interacción social no solo conversamos.

También procesamos:

  • Gestos.
  • Expresiones faciales.
  • Tonos de voz.
  • Distancias corporales.
  • Normas sociales implícitas.
  • Sonidos ambientales.
  • Información visual.

Todo esto demanda recursos cognitivos y sensoriales.

Por eso, para algunas personas, una conversación puede implicar mucho más trabajo interno del que resulta visible para quienes las rodean.


Perspectiva de género: el costo invisible de "funcionar bien"

El burnout no ocurre en el vacío.

Las expectativas sociales y de género también influyen en la cantidad de energía que una persona necesita invertir para desenvolverse diariamente.

En mujeres autistas, diversos estudios han descrito niveles elevados de camuflaje social. Muchas aprenden desde pequeñas a observar cuidadosamente a otras personas para adaptarse mejor a lo esperado socialmente.

Esto puede generar una paradoja.

Mientras desde fuera parecen desenvolverse adecuadamente, por dentro sostienen una carga emocional y cognitiva considerable.

El problema aparece cuando esa estrategia se mantiene durante años sin suficiente descanso o apoyo.

La batería no solo se descarga por estar con otras personas.

También puede descargarse por estar constantemente pendiente de cómo actuar frente a ellas.


¿Qué ocurre cuando la batería llega a cero?

Imagina una computadora ejecutando demasiados programas al mismo tiempo.

Poco a poco comienza a ralentizarse.

Algunas funciones dejan de responder.

Otras requieren mucho más tiempo para ejecutarse.

No significa que el sistema haya desaparecido.

Significa que ya no dispone de suficientes recursos para seguir funcionando al mismo ritmo.

Con el burnout autista puede ocurrir algo similar.

Habilidades que normalmente están disponibles pueden volverse temporalmente más difíciles de utilizar.

No es falta de voluntad.

No es flojera.

No es desinterés.

Es agotamiento.


¿Qué ayuda a prevenir o reducir el burnout autista?

Algunas estrategias que pueden resultar útiles son:

  • Identificar señales tempranas de sobrecarga.
  • Incorporar espacios reales de descanso.
  • Reducir demandas innecesarias.
  • Implementar ajustes sensoriales.
  • Favorecer entornos más predecibles.
  • Disminuir la necesidad de camuflaje constante.
  • Validar las necesidades individuales.
  • Buscar apoyo profesional cuando sea necesario.

La intervención no debe centrarse únicamente en que la persona soporte más.

También es importante preguntarse cómo el entorno puede exigir menos.


Una idea para llevarse

No toda persona cansada está experimentando burnout autista.

Y no toda necesidad de aislamiento es una señal de agotamiento.

Sin embargo, cuando la adaptación constante consume más recursos de los que una persona puede reponer, el cuerpo y la mente terminan enviando señales.

Quizás la pregunta no sea:

"¿Cuánto más puede aguantar esta persona?"

Quizás la pregunta sea:

"¿Qué podemos cambiar para que no tenga que gastar toda su energía simplemente para participar?"

A veces el apoyo más eficaz no consiste en enseñar a soportar más, sino en construir entornos donde sea necesario soportar menos.

🐱 Terapín dice...

A veces el problema no es que estés haciendo poco.

A veces llevas demasiado tiempo haciendo un esfuerzo que nadie ve.

Descansar también es una necesidad.

Pedir apoyo también es una fortaleza.

Y comprender tus propios límites también forma parte del bienestar.

Toda transformación comienza cuando te comprendes. 🦋


Bibliografía sugerida
  • Higgins, J. M., Arnold, S. R. C., Weise, J., Pellicano, E., & Trollor, J. N. (2021). Defining autistic burnout through experts by lived experience: Grounded Delphi method investigating #AutisticBurnout. Autism, 25(8), 2356–2369. https://doi.org/10.1177/13623613211019858
  • Ben-Sasson, A., Hen, L., Fluss, R., Cermak, S. A., Engel-Yeger, B., & Gal, E. (2009). A meta-analysis of sensory modulation symptoms in individuals with autism spectrum disorders. Journal of Autism and Developmental Disorders, 39, 1–11.
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  • Raymaker, D. M., Teo, A. R., Steckler, N. A., Lentz, B., Scharer, M., Delos Santos, A., Kapp, S. K., Hunter, M., Joyce, A., & Nicolaidis, C. (2020). “Having All of Your Internal Resources Exhausted Beyond Measure and Being Left with No Clean-Up Crew”: Defining Autistic Burnout. Autism in Adulthood, 2(2), 132–143. https://doi.org/10.1089/aut.2019.00
  • Hull, L., Petrides, K. V., Allison, C., Smith, P., Baron-Cohen, S., Lai, M.-C., & Mandy, W. (2017). “Putting on my best normal”: Social camouflaging in adults with autism spectrum conditions. Journal of Autism and Developmental Disorders, 47, 2519–2534. https://doi.org/10.1007/s10803-017-3166-5
  •  Ruggieri, V. (2025). Autismo y burnout: El agotamiento en las personas autistas, sus familias, docentes y terapeutas. Medicina (Buenos Aires), 85(Supl. I), 63–68.
  • Gore, K., Hayward, S. M., Flower, R. L., Gilbert, M., & Barbaro, J. (2024). “Maybe No One Knows We Need Help”: Understanding the Experiences of Autistic Working Mothers in Australia. Autism in Adulthood, 6, 47–59.
  • Ben-Sasson, A., Hen, L., Fluss, R., Cermak, S. A., Engel-Yeger, B., & Gal, E. (2009). A meta-analysis of sensory modulation symptoms in individuals with autism spectrum disorders. Journal of Autism and Developmental Disorders, 39, 1–11.



sábado, 8 de agosto de 2026

Cuando jugar también es parte de la terapia: el poder del juego en personas neurodivergentes


 ¿Puede una construcción con bloques ayudar a desarrollar habilidades sociales?

¿Un videojuego puede utilizarse como herramienta terapéutica?

¿Y qué ocurre cuando llevamos el juego a la realidad virtual?

La respuesta corta es: sí, el juego puede convertirse en una herramienta terapéutica, siempre que tenga un propósito, esté adaptado a la persona y sea utilizado dentro de un proceso de intervención profesional.

Para una persona neurodivergente, jugar no necesariamente significa “dejar de trabajar”. Muchas veces significa encontrar otra puerta de entrada al aprendizaje.

Porque no todos los cerebros aprenden de la misma manera.


🧠 ¿Qué entendemos por neurodivergencia?

El concepto de neurodivergencia hace referencia a formas de funcionamiento neurológico que se alejan de lo considerado estadísticamente típico. Dentro de este amplio concepto encontramos, entre otras condiciones del neurodesarrollo, el autismo y el TDAH.

Desde una perspectiva neuroafirmativa, la pregunta no es solamente:

“¿Qué dificultad debemos corregir?”

También podemos preguntarnos:

“¿Qué condiciones favorecen que esta persona pueda aprender, comunicarse, participar y sentirse segura?”

Y aquí aparece el juego.

El juego puede funcionar como un puente entre la experiencia interna de una persona y el mundo que la rodea.


🧩 El juego como puente terapéutico

Imaginemos que queremos enseñar a un niño a esperar su turno.

Podríamos explicarle verbalmente:

“Debes esperar mientras otra persona realiza su actividad”.

Pero también podemos sentarnos frente a una mesa y construir juntos una ciudad con bloques.

Una persona coloca las piezas azules.
Otra construye los edificios.
Otra decide dónde irá la carretera.

Ahora esperar, pedir, negociar, compartir y tolerar pequeños cambios forman parte de una actividad que tiene sentido para quien participa.

Eso cambia completamente la experiencia.

El aprendizaje deja de ser únicamente una instrucción y se transforma en una experiencia.


🧱 LEGO®: construir para aprender a relacionarnos

Uno de los ejemplos más conocidos es el uso terapéutico de LEGO®.

La llamada LEGO®-based therapy nació utilizando el interés por la construcción como una oportunidad para trabajar habilidades sociales, comunicación y colaboración.

Las revisiones de la literatura han encontrado resultados prometedores en niños y adolescentes autistas, aunque también señalan que todavía se necesitan estudios más rigurosos para establecer con mayor precisión qué personas se benefician, en qué condiciones y durante cuánto tiempo.

¿Cómo funciona?

Podemos imaginar una pequeña construcción grupal:

👤 Constructor/a: arma las piezas.
👤 Ingeniero/a: revisa las instrucciones.
👤 Encargado/a de materiales: busca las piezas necesarias.

Para conseguir el objetivo, las personas necesitan comunicarse.

“¿Me puedes pasar la pieza roja?”

“Espera, todavía la estoy usando”.

“Podemos hacer esta parte juntos”.

Sin darse cuenta, el juego puede crear oportunidades para practicar:

  • comunicación;
  • atención conjunta;
  • toma de turnos;
  • cooperación;
  • resolución de problemas;
  • negociación;
  • flexibilidad;
  • tolerancia a pequeños errores;
  • iniciativa social.

El objetivo no es que la persona “juegue correctamente”.

El objetivo terapéutico está detrás del juego.


🌿 ¿Y qué tiene que ver LEGO® con la regulación emocional?

Aquí encontramos una de las partes más interesantes.

Construir implica manipular objetos, observar resultados, anticipar pasos y resolver pequeños problemas.

Para algunas personas, esa combinación de estructura + actividad manual + previsibilidad puede favorecer un estado de mayor organización y participación.

Pensemos en alguien que llega a terapia muy inquieto.

En lugar de comenzar inmediatamente preguntando:

“¿Qué te pasa?”

podemos comenzar construyendo.

Primero una pieza.

Después otra.

Luego una pequeña estructura.

Y mientras las manos están ocupadas, el sistema puede encontrar un ritmo que facilite posteriormente conversar sobre lo ocurrido.

No significa que LEGO® “calme el cerebro” automáticamente ni que funcione de la misma manera para todas las personas.

Significa que una actividad estructurada y significativa puede convertirse en una vía de acceso a la regulación y a la comunicación.

Para algunas personas, el movimiento de las manos ayuda a organizar la atención. Para otras, puede resultar incómodo o sobrecargante.

Por eso, la intervención debe ser individualizada.


🎮 Cuando el videojuego entra a la consulta: los Serious Games

Ahora demos un salto desde la mesa de construcción hasta una pantalla.

Los llamados Serious Games son juegos diseñados incorporando objetivos que van más allá del entretenimiento.

En salud y educación pueden utilizar mecánicas de juego para entrenar determinadas habilidades, favorecer la participación o facilitar la práctica repetida.

En TDAH se han desarrollado herramientas destinadas, por ejemplo, a trabajar aspectos relacionados con atención y funciones ejecutivas.

La investigación reciente muestra resultados prometedores, pero también una importante advertencia: no todos los videojuegos terapéuticos producen los mismos resultados y la transferencia de lo aprendido en el juego hacia la vida cotidiana todavía requiere mayor investigación.

Esto es importante.

Porque entrenar una habilidad dentro de una pantalla no significa automáticamente que esa habilidad aparecerá de la misma manera en el colegio, la universidad, el trabajo o la vida familiar.

El verdadero desafío terapéutico es lograr la generalización.


🎯 Un ejemplo: aprender a frenar antes de actuar

Imaginemos un juego en el que aparecen diferentes estímulos.

Cuando aparece uno determinado hay que responder.

Cuando aparece otro, hay que detenerse.

Parece sencillo.

Pero detrás de esa mecánica pueden existir procesos relacionados con:

percibir → mantener la atención → decidir → inhibir → responder.

La ventaja del formato lúdico es que puede permitir repetir la experiencia muchas veces sin que cada ensayo se sienta como una ficha de trabajo.

Sin embargo, el videojuego no reemplaza automáticamente una intervención psicológica.

Puede ser una herramienta dentro de ella.


🥽 Realidad virtual: cuando la terapia se convierte en una experiencia inmersiva

La realidad virtual agrega otra posibilidad: crear ambientes controlados en los que una persona pueda practicar determinadas habilidades.

En lugar de simplemente imaginar una situación, la persona puede experimentar un escenario virtual.

Por ejemplo:

🎧 sonidos ambientales
👥 presencia de otras personas virtuales
🏫 un espacio parecido a una sala de clases
💼 un ambiente laboral
🌳 un entorno diseñado para practicar atención plena.

La investigación sobre realidad virtual y TDAH está creciendo rápidamente. Una revisión sistemática publicada en 2026 identificó 22 estudios que evaluaron intervenciones de realidad virtual en personas con TDAH, aunque gran parte de la evidencia disponible continúa concentrándose en niños y adolescentes.

Por eso debemos distinguir entre una tecnología prometedora y una intervención cuya eficacia esté completamente establecida para una población específica.


🌊 ¿Puede la realidad virtual ayudar a regular las emociones?

Potencialmente sí, especialmente cuando se utiliza dentro de un protocolo estructurado.

La realidad virtual puede crear situaciones graduadas y controladas.

Por ejemplo:

Una persona puede practicar primero una situación sencilla.

Después aumentar progresivamente la cantidad de estímulos.

Luego observar qué ocurre con su atención, tensión, pensamientos y respuestas.

El terapeuta puede ayudar a identificar:

“¿Qué ocurrió?”

“¿Qué sentiste?”

“¿En qué momento aumentó tu activación?”

“¿Qué estrategia utilizaste?”

Aquí aparece un principio fundamental:

La tecnología no es la terapia.

La experiencia + el acompañamiento profesional + la reflexión posterior = intervención terapéutica.


🎵 Y también podemos jugar con el ritmo

La música y otros estímulos pueden incorporarse en determinadas experiencias digitales para modificar el nivel de activación o favorecer la concentración.

Podemos imaginarlo como un acelerador y un freno.

Cuando existe muy poca activación, una tarea puede resultar aburrida y difícil de iniciar.

Cuando existe demasiada activación, puede resultar difícil concentrarse.

La intervención busca encontrar una zona funcional en la que la persona pueda participar.

Pero nuevamente: no existe un nivel de activación “ideal” universal.

Cada persona tiene un perfil sensorial, atencional y emocional diferente.


👩‍💼 ¿Y qué pasa con adolescentes y adultos?

Durante mucho tiempo, cuando hablábamos de juego terapéutico parecía que estábamos hablando exclusivamente de niños.

Pero esto está cambiando.

Un adulto con TDAH puede tener dificultades relacionadas con:

  • organización;
  • inicio de tareas;
  • manejo del tiempo;
  • atención;
  • impulsividad;
  • regulación emocional;
  • planificación;
  • mantenimiento de rutinas.

La herramienta puede cambiar, pero el principio permanece:

aprender haciendo puede ser más significativo que solamente escuchar una explicación.

Para un adolescente, podría ser un desafío digital.

Para un adulto, una simulación.

Para otra persona, una actividad de construcción, cartas, estrategia, música o resolución de problemas.

El juego no tiene una edad máxima.

Lo que cambia es la forma que adquiere.


📱 ERIA: un ejemplo interesante para adultos con TDAH

La investigación también está comenzando a desarrollar intervenciones digitales específicamente dirigidas a adultos.

Un ejemplo es ERIA (Emotion Regulation Intervention for ADHD), una intervención que combina sesiones grupales presenciales con una aplicación digital para practicar habilidades entre sesiones.

En un estudio de factibilidad, la intervención mostró resultados preliminares favorables en regulación emocional y algunos síntomas de TDAH, aunque los propios investigadores señalan que se necesitan estudios controlados de mayor tamaño para confirmar su eficacia.

Esto nos muestra algo importante:

El futuro no parece estar solamente en “hacer terapia con videojuegos”.

Puede estar en crear ecosistemas terapéuticos híbridos.

Consulta + tecnología + práctica cotidiana + seguimiento.


🕹️ ¿Y existen videojuegos terapéuticos autorizados?

Sí.

Uno de los ejemplos más conocidos es EndeavorRx, un dispositivo terapéutico digital destinado a niños y adolescentes con TDAH.

La FDA lo clasificó como dispositivo terapéutico digital para TDAH. Su indicación se relaciona con mejorar una medida de función atencional y establece que debe utilizarse como parte de un programa terapéutico, no como tratamiento aislado.

Esto es particularmente interesante porque demuestra que el concepto de “juego” y el de “intervención clínica” no son necesariamente opuestos.

Pero también nos recuerda algo fundamental:

Que una herramienta tenga respaldo regulatorio no significa que sea adecuada para todas las personas ni que sustituya una evaluación o tratamiento integral.


🧠 Entonces… ¿el juego “entrena el cerebro”?

Esta pregunta requiere cierta cautela.

Sí existen investigaciones que muestran mejoras en determinadas habilidades después de intervenciones basadas en juegos.

Pero una cosa es mejorar el desempeño en una tarea específica y otra muy diferente es demostrar que esa mejora se transfiere automáticamente a situaciones reales.

Por ejemplo:

Mejorar en un videojuego de atención ≠ necesariamente concentrarse mejor durante una reunión de trabajo.

Resolver más rápidamente una tarea digital ≠ necesariamente organizar mejor una semana completa.

Por eso, en neuropsicología hablamos mucho de transferencia y generalización.

El verdadero éxito de una intervención ocurre cuando aquello que se aprende puede comenzar a utilizarse fuera de la consulta.


⚠️ Jugar también necesita límites

Que una herramienta sea divertida no significa que siempre sea beneficiosa.

En intervenciones digitales debemos considerar:

  • tiempo de exposición;
  • características sensoriales;
  • fatiga;
  • frustración;
  • sobreestimulación;
  • motivación;
  • accesibilidad;
  • privacidad;
  • edad;
  • objetivos terapéuticos;
  • supervisión profesional.

Además, no debemos confundir uso terapéutico de un videojuego con uso recreativo ilimitado.

Una intervención basada en juego tiene un propósito, una dosis, objetivos y criterios para evaluar si realmente está funcionando.


🌱 La pregunta no es “¿jugar o no jugar?”

Quizás la pregunta más interesante sea:

“¿Qué tipo de experiencia puede ayudar a esta persona a aprender mejor?”

Para alguien puede ser LEGO®.

Para otra persona, cartas.

Para otra, una actividad de movimiento.

Para otra, una aplicación.

Para otra, realidad virtual.

Y para alguien más, simplemente conversar mientras realiza una actividad que le resulta significativa.

La herramienta debe adaptarse a la persona; no la persona a la herramienta.

La literatura es prometedora, pero los resultados son heterogéneos y la transferencia a contextos reales sigue siendo una cuestión importante de investigación.


🔎 ¿Dónde podemos investigar más?

Si quieres profundizar en estos temas, es recomendable comenzar por fuentes científicas y organismos oficiales.

📚 PubMed

Una de las principales bases de datos para buscar investigaciones biomédicas y psicológicas.

Puedes buscar términos como:

  • “LEGO therapy autism”
  • “serious games ADHD”
  • “virtual reality ADHD”
  • “emotion regulation ADHD adults”

PubMed – Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.

🔬 ClinicalTrials.gov

Permite conocer investigaciones clínicas registradas, incluyendo estudios sobre intervenciones digitales y psicológicas.

ClinicalTrials.gov

🏛️ FDA

Para conocer qué herramientas digitales han recibido autorización o clasificación regulatoria en Estados Unidos y cuáles son exactamente sus indicaciones.

FDA – Medical Devices


  1. Astudillo Gonzalez, P. C. (2024). El Impacto del Juego con LEGO® mediado por compañeros en el Fomento de Relaciones Positivas entre Estudiantes Neurotípicos y Neurodivergentes en Entornos Educativos Inclusivos en México. Estudios y Perspectivas Revista Científica y Académica, Vol. 4, No. 4, pp. 2402-2415.
  2. García-Ríos, C. A. & García-Ríos, V. E. (2020). Videojuegos para niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Revista Científica Dominio de las Ciencias, Vol. 6, núm. 3, pp. 707-717.
  3. Lee, H., Lee, S., Hwang, M., & Woo, K. (2025). Efficacy of game-based interventions for children with ADHD: a systematic review and meta-analysis. European Child & Adolescent Psychiatry, 34, pp. 3853–3869.
  4. M.H. & O.B. (2024). Systematic review of nature-based environments and ADHD. International Journal of Environmental Research and Public Health, 21, 736.
  5. Martín Moratinos, M. (2024). Eficacia de un videojuego de realidad virtual en la mejora de la regulación emocional de niños y adolescentes con TDAH a través de la música: un ensayo clínico aleatorizado. [Tesis Doctoral, Universidad Autónoma de Madrid].
  6. Mendoza Moreira, S. M., Resabala Chávez, L. L., Loor Ponce, D. C., & Marcillo Chóez, C. I. (2023). La Gamificación como técnica de aprendizaje para estudiantes Neurotípicos y Neurodivergentes. Revista Científica Arbitrada Multidisciplinaria PENTACIENCIAS, Vol. 5, Núm. 5, pp. 763-771.
  7. Monserrat, M. & Gallardo, R. (2023). Serious Games como entrenamiento de la atención en niños con TDAH. Revista CES Psicología, 16(2), pp. 86-102.
  8. Piller, A., McHugh Conlin, J., Glennon, T. J., Andelin, L., Auld-Wright, K., Teng, K., & Tarver, T. (2025). Systematic review of sensory-based interventions for children and youth (2015–2024). Frontiers in Pediatrics, 13, 1720179.

La configuración de la neurodivergencia



La neurodivergencia es un paraguas que agrupa a personas qué, por diferentes casusas (genéticas, ambientales, biológicas) tienen configuraciones cerebrales que se alejan de lo que se considera una media estandarizada. 

Es muy importante recordar que no estamos hablando de cerebros defectuosos, sino variabilidad funcional dentro de un continuo neurocognitivo humano (Cruz y Sandín, 2024).Pero, seamos claros, no podemos pensar que este vasto abanico de mentes neurodiversas, podemos no encontrar similitudes y diferencias.

Reduzcámoslo un poco y analicemos someramente, las diferencias y similitudes del autismo (TEA) y atención divergente (TDAH). Aunque, a veces pensemos que “se parecen mucho”, lo que es completamente lógico pues comparten algunas bases neurobiológicas, lo cierto es que, las razones que explican ciertas conductas pueden ser muy diferentes en el modo de procesamiento de la información y su relación con el entorno. Comprender estas diferencias permite disminuir juicios, ajustar expectativas y ofrecer apoyos más respetuosos.

Un ejemplo cotidiano puede ayudarnos:

Imagina que una profesora cambia la actividad de la clase a último momento. Un estudiante autista podría experimentar malestar porque necesita más predictibilidad para reorganizar sus pensamientos. En cambio, un estudiante con TDAH  podría comprender el cambio, pero tener dificultades para reorganizar rápidamente su atención y su conducta. Ambos pueden parecer “inflexibles”, pero el mecanismo subyacente no es el mismo.

Veamos algunas diferencias y similitudes

En el autismo suele predominar la inflexibilidad cognitiva: dificultad para modificar estrategias, tolerar cambios inesperados o abandonar una regla conocida. Diversos estudios la relacionan con diferencias en la corteza prefrontal dorsolateral, la conectividad frontoparietal y mecanismos de plasticidad sináptica (Guang et al., 2018).


Esto se traduce en la vida cotidiana como una alta adherencia a las rutinas, necesidad de que el entorno se predecible y poca tolerancia a los cambios. Un simple cambio de asiento en la sala de clases, o un profesor suplente puede detonar una crisis importante de desregulación.


En el TDAH, las dificultades suelen vincularse más con la desorganización cognitiva, el cambio ineficiente del foco atencional y el control inhibitorio. La evidencia destaca el papel de los circuitos frontoestriatales y de la modulación dopaminérgica (Xi y Wu, 2021). 


En el día a día un niños con atención divergente podría necesitar constantemente algo novedoso para mantenerse interesado o que sea casi tarea imposible mantenerse durante dos horas de clases sentado en la misma posición y en el mismo lugar.


Sin embargo, también existen similitudes. Tanto en el autismo como la atención divergente se han descrito desafíos para alternar entre tareas, y adaptarse a demandas cambiantes. Perseverar en respuestas poco eficaces y adaptarse a demandas cambiantes. Neurobiológicamente se ha estudiado que existen patronees compartidos, como hipoactividad del giro frontal medio y del giro temporal superior, junto con mecanismos compensatorios en otras regiones cerebrales que podrían explicar estas dificultades.

Podemos entenderlo mejor con una metáfora

1. TEA: cuando el cerebro valora la predictibilidad

El GPS: la inflexibilidad en el TEA 


Imagina que tienes programada una ruta exacta hacia un destino. Sabes dónde doblar, cuánto demorará el viaje y qué calles evitar.

De pronto, alguien te dice:

"No, mejor vámonos por otro camino."

Para algunas personas autistas, ese cambio puede sentirse como si el GPS se apagara justo cuando estabas llegando a un cruce importante.


No significa que no puedan tomar otra ruta. Significa que necesitan recalcular. Y recalcular consume energía.

Mientras algunas personas improvisan con facilidad, otras necesitan más tiempo, información o anticipación para reorganizarse.

No es que "no quieran cambiar", necesita más recursos para hacerlo.

2. TDAH: cuando las ideas corren más rápido que la organización

El director de orquesta del TDAH 


Imagina una orquesta enorme. 

Los violines tienen una melodía. La percusión quiere entrar antes. Las trompetas son muy llamativas. El público tose. Alguien deja caer un programa.

Y en medio de todo eso está el director intentando decidir:

¿A quién escucho? ¿Qué silencio? ¿Qué es prioritario?


En el TDAH, ese director puede ser extraordinariamente creativo, rápido y entusiasta. Pero, coordinar tantas señales simultáneas puede requerir muchísimo esfuerzo.

No es falta de inteligencia. Es una dificultad para gestionar el tráfico de información.

No es "no pone atención", está intentando decidir a qué prestar atención.

3. Neurodivergencias, misma reacción, estimulos diferentes

Una familia con dos hijos neurodivergentes en el supermercado. 


La niña que parece tener problemas de concentración y un niño que al que no le gustan los extraños. Pero sus familias, no saben que pasa con ellos.

A los veinte minutos, los dos niños quieren irse, lloran, se mueven por todas partes, hacen un berrinche. Desde fuera parecen iguales, dos niños con mala conducta.


El niño autista, está intentando procesar luces fluorescentes, música ambiental, olores intensos, personas moviéndose, cambios en la lista de compras.

Su sistema puede estar saturado 😫


La niña con TDAH, puede estar lidiando con la espera, impulsos constantes, dificultad para sostener una actividad poco estimulante, múltiples distractores llamando su atención.

Ambos necesitan apoyo, pero no necesariamente el mismo.

Un niño autista puede necesitar mayor predictibilidad para sentirse seguro. Un niño con TDAH puede comprender el cambio, pero tener dificultades para reorganizarse rápidamente.

Muchas veces visto desde un espectador externo, podemos incurrir en el error de pensar que es "mala conducta", "capricho" o "una pataleta". Es por eso que es tan importante aprender a reconocer ciertos patrones que se presenta en los niños y por supuesto, apostar siempre a la intervención temprana para evitar sufrimiento innecesario.

Reflexionemos

Detrás de cada perfil neurocognitivo hay una persona con fortalezas, necesidades y formas únicas de habitar el mundo. Comprender cómo funciona un cerebro no disminuye las expectativas; nos invita a construir caminos distintos para alcanzar bienestar, participación y autonomía. 

El objetivo de los apoyos no es normalizar a las personas, ni construir un ejercito de individuos iguales entre sí. 

Buscamos que nadie quede excluido, que ninguna persona deje de hacer o de lograr las cosas que podría por falta de apoyo. Por eso, ninguna terapia puede ser estándar, depende de las particularidades de cada niño, niña, adolescente o adulto.


Referencias

Guang, S. et al. (2018). Synaptopathology Involved in Autism Spectrum Disorder.

Xi, T. & Wu, J. (2021). A Review on the Mechanism Between Different Factors and the Occurrence of Autism and ADHD.